martes, 5 de abril de 2016


    Y se nos fue... se nos escapó de las manos una vez más. Tendremos que esperar un año para volver a ver, sentir, deleitarnos y emocionarnos con la Jerusalén que Puente Genil, durante ocho días, saca a las calles. Tendremos que esperar todo un año para volver a oler a azahar un Lunes Santo en la Matallana al paso de la Sagrada Cena. Para escuchar un "Viva el Humilde" por las calles de Puente Genil o que el crujir del paso de Terrible sea la música acompañe el compás de sus bastoneros. Pero ya estamos en plena Semana Santa 2017, comenzamos esos proyectos que con tanta ilusión propusimos y debemos darle forma y sitio.

    Pero se nos fue una Semana claramente marcada en dos partes. Una primera con una climatología adversa que hizo que tanto La Borriquita y Santa Cena se volvieran en el mismo lugar, el Paseo del Romeral y terminaran prematuramente su Estación de Penitencia. Un tiempo que hizo temer al Calvario por su Patrimonio y decidieron quedarse en casa, porque sus Titulares procesionan todos los días en sus corazones, están todos los días en su Capilla para visitarlos y como cualquier familia, si el día no acompaña, nos quedamos todos juntos en casa, disfrutando de nuestra compañía con nuestros Padres, y el día grande, se torna aún más grande porque ha sido un Martes diferente.

     Ya el Miércoles Santo nuestro Señor de la Humildad pudo salir y bendecir y visitar a todas aquellas personas impedidas. Y El Pez, como siempre, estuvo a su lado, junto a Él, de granate y bajo un capillo. Pero además estuvo con su madre. En su Victoria y Amargura. Los primeros ante las adversidades de última hora, se hicieron más fuertes y las fuerzas de esos fervientes costaleros, con la guía de su capataz, hicieron un Miércoles Santo que quedará para la historia de la Cofradía, y por lo tanto para Puente Genil, pero sobre todo para la historia de sus corazones. Los hermanos de la Amargura, como siempre, dieron la calma y el broche final a un Miércoles Santo frio de temperatura, pero caluroso por el fervor de Puente Genil.

    Jueves, Viernes y Sábado Santo donde todos hicieron su Estación de Penitencia sin problema alguno. El Terrible como siempre, bendijo todos los hijos de esta tierra y nuestras figuras bíblicas pudieron hacer su desfile procesional sin problema alguna, estrenando nuestro San Rafael, su ropaje, un proyecto que se hizo con mucha ilusión y trabajo y lo que se hace así, sale bien.

     Ya el domingo, un chaparrón no fue capaz de despedir la Semana Santa con el día que Puente Genil celebra durante los siente días anteriores, la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

     Una Semana Santa que empezó con un gran susto que paralizó y preocupó a toda la Mananta. Pero Antonio Borrero tenía tres ángeles de la guarda que Jesús Nazareno les tenía guardados. Y esos hombres le devolvieron la vida que perdió durante varios minutos. Y Tuvimos el Domingo de Resurrección la gran noticia que Antonio estaba mejorándose. Una triste noticia que el Imperio Romano rindió homenaje en el lugar y el mejor día, Jueves Santo, Amor Fraterno. Como sólo él sabe hacer, solemne y con reverencia, pero con la alegría que Puente Genil sólo sabe impregnarle.

     En definitiva se nos fue una Semana Santa agridulce con un final muy feliz.

Edición

   

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