lunes, 11 de diciembre de 2017


     La Cofradía de la Inmaculada Concepción, Patrona de Puente Genil, se vio obligada a recortar su recorrido el pasado 8 de diciembre en su procesión anual por las calles de la Villa. En un trono que calza más de cuarenta bastoneros, sólo una veintena de fervientes hermanos acudieron a la cita; un panorama desolador para el día que es y para la Imagen de la que se trata. Un problema que, históricamente, la Inmaculada Concepción en su día grande ha solido tener y que, este año, el nuevo Cofrade Mayor, Francisco Jiménez decidió atajar en la misma procesión para dignificar el recorrido y que, este problema, sea solucionado lo antes posible y no se deje pasar. 

     Hermanos de la Cofradía y fieles pontanos que estaban viendo el la procesión ayudaron a portar a la Madre de Puente Genil hasta practicamente llenar el trono a la altura de Santa Catalina, pero la decisión ya estaba tomada y el cortejo recortó por calle Veracruz hasta llegar a Aguilar y bajar hasta el Santuario de la Concepción, recogiéndose una hora antes de lo previsto.

    Lo ocurrido debe hacer reflexionar al mundo de la Semana Santa y de las Cofradías en Puente Genil; y más en concreto al del bastonero. No por la escasez, porque el mundo del costal también, en algunas cofradías, suele padecerlo. Pero sí en la forma de proceder tradicionalmente: sin ensayos, sin correctas tallas, sin previsión alguna y sólo confiando que en el día de la procesión llegará gente suficiente para portar al paso... hasta que llegue un día que no suceda y tenga que ocurrir sucesos como el del día 8 o más graves... Es un problema, es un "vicio" difícil de eliminar. Tanto por parte de las Cofradías, como de los bastoneros. Pero que poco a poco, se deberá ir atajando por el bien de Puente Genil y sus Hermandades.

   

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